
Además durante aquellos días vivía una profunda búsqueda de la energuía Kundalini. Después de leer algún libro que la mencionaba sentía el convencimiento de que era el kit de la cuestión y en cada librería buscaba acerca de ella.
Entonces encontre Sahaja Yoga. Vi un cartel de Shri Mataji donde se anunciaba su programa y nada más que ver su rostro de mi interior surgio la palabra Madre. El dia del programa, en un teatro del barrio de la latina en Madrid, nos reunimos alrededor de 400 personas que llenabamos la sala. Al llegar nos dieron un pequeño folleto donde nos decían que tendríamos el despertar de la energía Kundalini. "Guau". "Esto era demasido". ¿Sería posible por fin haber encontrado lo que tanto había buscado? Siempre había leido que el despertar de Kundalini era muy difícil de conseguir, casi imposible. Primero hubo una introducción de una persona que practicaba Sahaja Yoga y de la cual no tengo apenas recuerdos pero después llegó Ella. Su rostro era muy sereno y bello. No podría decir que edad tendría, me parecía joven y a la vez muy madura. Desde el momento que entró en la sala la conciencia de mi mismo aumento en gran medida. Todo el sentimiento de culpabilidad e inferioridad que había en mi se acrecento de tal modo que durante 25 minutos me arrastraron a un infierno tal que me hacían sentir el deseo de desaparecer en la nada y acabar con todo. Al mismo tiempo sentía mi cuerpo totalmente desencajado como si la cadera estuviese hacia la derecha el abdomen hacia la izquierda, el pecho hacia el otro lado y la cabeza hacia el otro. En medio de este profundisimo caos interior, donde se repetía en mi mente de un modo obsesivo la afirmación: "Yo no merezco esto" , ¿Como voy a tener el despertar de Kundalini yo que soy tan impuro?. Entonces Ella me miró. Yo estaba en medio de la sala, entre otras 400 personas pero era como si estuviesemos Ella y yo solamente. El tiempo se detuvo, me parecio una eternidad. Su mirada era tan amorosa y comprensiva que me dejo atónito. Entonces con una sonrisa tan dulce como la de un angél calmó mi pena. Sentí en cada poro de mi piel como Ella era plenamente consciente de mi batalla interior, incluso de algún modo más que yo mismo. Sentí entonces tambíen que Ella era consciente de todo lo que estaba ocurriendo en el interior de todas y cada una de las personas que estábamos allí. Entonces con un suave movimiento de su cabeza asintió diciendome que Si. Que yo tambíen lo merecía. Que yo también lo tendría. Este gesto tan sencillo hizo que todo el sufrimiento que había en mi se esfumase como por arte de magía. Entonces aparecio en mi una gran confianza. Si. Esto era lo que estaba esperando. El gran despertar. El gran regalo.

